Ir de compras consiste, en esencia, en tomar decisiones. Hay un mundo enorme de cosas a la venta ahí fuera, y comprar es el proceso mediante el cual decidimos qué metemos en el carrito y, por lo tanto, en nuestras casas y en nuestras vidas.
La enorme cantidad de cosas entre las que tenemos que elegir es a la vez un privilegio y una maldición. Establecerte unos criterios te ayuda a reducir tus opciones a aquellas cosas que te hagan sentir bien al tenerlas y al regalárselas a tus seres queridos. A esto lo llamamos «compras conscientes».
Incorporar la «conciencia» a las compras significa pensar en todo lo que compras y en cómo afecta al mundo que te rodea. Como estamos constantemente cambiando dinero por cosas, es fácil subestimar la importancia de cada pequeña transacción, pero lo que compras es, en realidad, una forma muy real de ejercer influencia.
Cuando eliges cosas útiles, bien hechas y sostenibles de empresas éticas, estás potenciando esos valores. Deja en la estantería lo que no cumpla con tus altos estándares y habrás convertido las compras en una forma poderosa de orientar el mercado hacia una dirección más responsable.
Las reglas
1. Compra menos
Antes de gastarte el dinero, pregúntate qué necesidad estás satisfaciendo. Para romper con el hábito de comprar en exceso, tienes que ser sincero contigo mismo. Si puedes atribuir el deseo de comprar al aburrimiento o a la sensación de que necesitas animarte un poco, intenta frenar ese impulso consumista. Identificar por qué sientes la necesidad de comprar te ayuda a decidir si realmente necesitas algo nuevo o no.
2. Compra cosas útiles
Cuando de verdad necesites algo nuevo, es hora de investigar un poco, lo que también se conoce como «comparar precios». Antes de comprar, asegúrate de que estás adquiriendo lo más útil posible, aquello que realmente va a mejorar tu vida. Cuando las reseñas en Internet parezcan dar vueltas en círculo (a una persona le encanta, a otra le horroriza), intenta preguntar a tus amigos y familiares por sus experiencias. El objetivo es tener menos cosas que cumplan mejor las funciones para las que están pensadas. Este enfoque también te evita comprar diferentes versiones de lo mismo una y otra vez, lo que supone una pérdida de tiempo, dinero y espacio.
3. Compra productos bien hechos
¿Te has fijado alguna vez en este patrón? Cuando compras porquerías baratas, lo que te llevas es, bueno, ¿porquerías baratas? Y las porquerías baratas se estropean pronto, se deshacen, acaban en la basura y hay que sustituirlas. Gastar más al principio en algo bien hecho con materiales de calidad casi siempre merece la pena, porque los objetos mejor fabricados duran más y cumplen mejor su función. Comprar algo más caro puede ahorrarte dinero a largo plazo, ya que no tendrás que reemplazar las cosas tan a menudo y contribuirás menos a la crisis mundial de los residuos.
4. Compra productos ecológicos
Hablando de generar menos residuos, esto tiene que ser una prioridad fundamental en cada compra que hagas. Compra solo productos con certificaciones de abastecimiento y eliminación sostenibles. Se ha permitido a las empresas salirse con la suya con prácticas de mala calidad durante demasiado tiempo, y ahora todos estamos pagando el precio. Asegúrate de apoyar a las empresas que han tenido en cuenta el impacto medioambiental de lo que venden y han asumido la responsabilidad de su huella ecológica en todo el proceso: desde el abastecimiento, pasando por la producción, el transporte, la vida útil y, finalmente, la eliminación.

5. Compra de forma ética
Al final, comprar de forma consciente se reduce a decidir qué tipo de empresas quieres apoyar, lo que a su vez depende del tipo de mundo en el que quieras vivir. La mayoría de las veces, tu dinero desaparece en los bolsillos de una empresa tras la compra y nunca más se vuelve a ver. Pero las empresas más socialmente responsables se esfuerzan por destinar una parte de sus beneficios a mejorar sus comunidades locales y globales, mejorando la calidad de vida de las personas ahora y preservando nuestro planeta para el futuro. Muestra tu apoyo a las prácticas empresariales éticas cuando compres.
Tienes el poder
Pero espera, quizá estés pensando: «Si aplico todas estas reglas, se reduce mucho lo que puedo comprar». De eso se trata, en cierto modo. Si sigues estas reglas con el mayor rigor posible, tu abanico de productos potenciales se reduce drásticamente. Esto te lleva inevitablemente a la conclusión de que no necesitas la mayoría de las cosas que te planteas comprar, sobre todo cuando su producción tiene un alto coste para la vida de otras personas y para el medio ambiente.
En cuanto a las cosas que realmente necesitas, comprar de forma consciente te permite tomar mejores decisiones de compra, de modo que consigas lo mejor que te puedas permitir, al tiempo que envías un mensaje contundente sobre el tipo de prácticas empresariales que quieres ver en el mundo.
