«Cuello de pantalla», «espalda de cubículo», llámalo como quieras, muchos de nosotros tenemos un problema de encorvamiento. Estamos encogidos sobre nosotros mismos, como un bicho bola, mostrando al mundo nuestro caparazón frágil mientras protegemos nuestras vulnerables entrañas. Las largas jornadas comunicándonos a través de pantallas han creado una epidemia de espaldas redondeadas y pechos cóncavos.
Para contrarrestar el efecto de la tecnología en nuestras vértebras, tenemos que enderezar la espalda, echar los hombros hacia atrás y abrir el corazón. Cuando nos entrenamos para mirar hacia arriba en lugar de hacia abajo, vemos el panorama general, nos empapamos de luz y nos sentimos más inspirados y conectados.
En las siguientes posturas, levantaremos la mirada para levantar el ánimo. Puede que ya conozcas estas posturas, pero esperamos ofrecerte una nueva forma de experimentarlas con consejos de alineación pensados para maximizar la expansión de tu corazón, de modo que tu cabeza se levante de forma natural.

Postura de las manos levantadas (Urdhva Hastasana)
Ponte de pie en la parte delantera de tu esterilla con los brazos a los lados y los pies separados más o menos a la distancia de las caderas para mantener el equilibrio.
Al inhalar, abre los brazos hacia los lados mientras llevas las manos por encima de la cabeza. Mantén las palmas una frente a la otra, separadas más o menos a la distancia de los hombros.
Activa los dedos, desliza los hombros hacia abajo por la espalda y eleva la mirada hacia los dedos.

Guerrero I (Virabhadrasana I)
El Guerrero I suele enseñarse con las palmas juntas por encima de la cabeza, pero mantenerlas separadas deja más espacio para que los hombros se alejen de las orejas mientras anclas los omóplatos contra la espalda.
La estabilidad de tu base te permite que tu corazón se eleve, así que separa los pies a ambos lados de la esterilla tanto como sea necesario.

Guerrero inverso
Arquea el brazo delantero hacia el cielo para abrir el costado del cuerpo y dejar espacio para que tu corazón se expanda.
Imagina que el sol te toca la cara y el esternón mientras los giras hacia arriba.
Al igual que en el Guerrero I, asegúrate de tener una base firme y estable desde la que elevarte, arraigándote bien con las plantas de los pies.

Ángulo lateral extendido (Utthita Parsvakonasana)
En la postura del ángulo lateral extendido, puedes aprovechar el efecto palanca que te da anclar el brazo de abajo para abrir bien el pecho.
Colocar el antebrazo sobre el hueco que forma el muslo delantero te permite, a la mayoría de la gente, tener más espacio para mantener el corazón mirando hacia el techo en lugar de hacia el suelo.

Perro boca arriba (Urdhva Mukha Svanasana)
Puede que el nombre ya lo diga todo, pero asegúrate de que tu cuello y tus hombros tengan suficiente espacio antes de dirigir la mirada hacia el cielo.
Alinea las muñecas justo debajo de los hombros, sobre todo si vienes de Chaturanga, ya que en esa postura los hombros suelen quedar por delante de las muñecas.
Empuja con las palmas para alejar los hombros de las orejas.
Doblar ligeramente los codos te ayuda a crear más espacio para que tu pecho se abra hacia delante.
Levanta e inclina suavemente la cabeza hacia atrás para dirigir la mirada hacia arriba, hacia el horizonte.
Esterillas Mood: Liforme Radiant Sun, Liforme Azul Cielo Rainbow, Liforme Felicidad
