Cuando el estrés de la vida empiece a afectarte, practicar la gratitud a diario puede ayudarte mucho a ver las cosas con perspectiva. Dedicar unos minutos a reconocer todas las cosas buenas que tienes en tu vida puede llevarte a un estado de ánimo más positivo y satisfecho, lo que en yoga se conoce como «santosha». Hay muchas formas de empezar a practicar la gratitud, pero el método sencillo que te describo a continuación funciona muy bien.
Lo ideal es hacerlo por la mañana, cuando hay tranquilidad en casa. Es habitual despertarse por la mañana con un estado de ánimo bastante optimista y te apetece potenciar esa sensación.
1. Siéntate como si fueras a meditar. Si el suelo no te resulta cómodo, puedes sentarte sobre una manta doblada o un cojín cilíndrico, o usar una silla. Cierra los ojos y respira unas cuantas veces para centrarte en el momento presente.
2. Piensa en tres o cinco cosas por las que te sientas agradecido hoy. No tiene por qué ser nada extraordinario. Solo cosas sencillas, como:
Hace sol.
Mi familia goza de buena salud.
Puedo moverme.
Tengo un padre, una pareja, un amigo o un perro que me apoya.
Si ninguno de estos ejemplos te sirve, haz tu propia lista.
No le des demasiadas vueltas; simplemente acepta lo que te venga a la mente ese día. Si te apetece, puedes empezar un diario de gratitud donde anotes los pensamientos de cada día, pero también está bien dejarlos ir.
3. Ya que estás en modo «práctica», tómate un ratito extra para hacer unos cuantos estiramientos. Mover el cuerpo a primera hora ayuda a despejar la mente y a levantarte el ánimo. De nuevo, no hace falta darle muchas vueltas. Puedes moverte de forma intuitiva. Por ejemplo:
• Si estás sentado con las piernas cruzadas, empieza a mover el torso describiendo grandes círculos sobre las caderas. Tras unas cuantas rotaciones, cambia de sentido.

• Ponte a cuatro patas para hacer unas posturas de gato y vaca. Tras varias series, empieza a exagerar los movimientos para que, en la postura del gato, tu trasero llegue hasta los talones. Desliza el pecho hacia el suelo y mantén los codos pegados a las costillas mientras te inclinas hacia delante para la postura de la vaca.
• Desde la posición a cuatro patas, dobla los dedos de los pies y mantén las rodillas suspendidas sobre el suelo. A continuación, empuja hacia atrás hasta la postura del perro boca abajo, manteniendo las rodillas ligeramente flexionadas. Pedalea con las piernas y, a continuación, empieza a levantar del suelo la pierna que tienes flexionada y a llevar esa rodilla hacia el pecho. Hazlo en ambos lados unas cuantas veces.
• Si tienes tiempo para más, prueba el resto de nuestra secuencia fluida matutina o adapta las posturas como más te guste.
Ya has marcado el tono del día, pero a veces las cosas pueden torcerse. Si pasa, tómate un momento para respirar hondo y recuerda la lista de agradecimientos que hiciste esta mañana. Úsala para volver a enfocar tu perspectiva hacia lo positivo.
Adoptar el hábito de la gratitud es una forma estupenda de asegurarte de que sigues centrándote en todas las cosas buenas de tu vida. Aquí te explicamos cómo empezar.