Cuando ves una foto de una postura de yoga, es normal que tu mirada se fije en lo que pasa en la mitad superior de la imagen, ya sea un brazo extendido con elegancia, un dedo del pie estirado o un brazo extendido con elegancia que sujeta un dedo del pie estirado.
Pero no te olvides de bajar la vista hasta la parte inferior de la imagen, donde las manos o los pies tocan el suelo. No puede haber extensión ni elegancia sin establecer primero una base firme (también conocida como «agarre») sobre la esterilla.
Aunque quizá no sea la parte más fotogénica de la postura, la alineación, el equilibrio y la fuerza (es decir, la mayoría de las cosas importantes de las que hablamos en las asanas de yoga) pueden mejorarse significativamente gracias a una conexión estable con el suelo (¡es decir, un buen agarre a tu esterilla de yoga!).
La importancia de sentirte arraigado
El agarre describe la tracción entre tu cuerpo y la superficie sobre la que te apoyas. Si alguna vez has notado que tus palmas sudorosas empiezan a resbalarse en la postura del Perro Bajo, ya has experimentado la importancia del agarre en la práctica de las asanas de yoga. Sin él, no puede haber ni estabilidad ni integridad.
Si no tienes la seguridad de que tus manos y pies se van a quedar donde los pones, eso te saca de tu práctica, afectando a tu capacidad para encarnar las posturas y estar plenamente presente mentalmente. Si no puedes arraigarte, no puedes elevarte.
Lo que experimentamos físicamente en nuestro cuerpo pronto se manifiesta en otros ámbitos. Cuando practicamos posturas de equilibrio, aportamos equilibrio a otros aspectos de nuestra vida. Cuando practicas yoga de forma constante, esto aporta orden y la tranquilidad de la rutina a tus días. Cuando regulas tu sistema nervioso mediante el control de la respiración, eso te permite controlar tus reacciones ante los factores estresantes. Cuando conectas con los demás a través de la práctica en grupo, te sientes parte de una comunidad y eso mejora tu bienestar. Cuando entiendes la importancia de la alineación, empiezas a conocer mejor tu propio cuerpo y eso te ayuda a mantenerte más sano.
Con el agarre pasa lo mismo. Cuando sabemos que podemos confiar en que nuestra base nos sostiene, desarrollamos la tenacidad para salir más allá de nuestra zona de confort, nos exponemos al fracaso y aprendemos a afrontar y superar los obstáculos que, inevitablemente, surgen.

El factor de la esterilla
Las primeras esterillas de yoga estaban pensadas para ofrecer una capa acolchada entre el yogui y el suelo, pero también plantearon el problema del agarre precisamente por carecer de él.
Cuando el cuerpo se calienta por el esfuerzo físico, las palmas de las manos y las plantas de los pies empiezan a sudar. Si estos puntos principales de contacto con la esterilla empiezan a resbalar, se pierde la estabilidad de cada postura, lo que deja al cuerpo expuesto a lesiones, ya sean inmediatas o a largo plazo. En las clases intensas y dinámicas de estilo vinyasa, cada vez más populares hoy en día, el sudor brota de todas las partes del cuerpo, convirtiendo muchas esterillas de yoga en superficies resbaladizas.
Durante muchos años, el problema del agarre ha sido una pesadilla en el diseño de las esterillas de yoga. El PVC, el material más utilizado en las esterillas de yoga económicas, pierde adherencia cuando se moja. Además, estas esterillas no duran mucho, ya que se desgastan rápidamente. Aunque las esterillas de PVC más resistentes resolvieron el problema de la durabilidad (quizá demasiado bien…), no mejoraron apenas el agarre de este material, que es resbaladizo por naturaleza.
La prevalencia de las esterillas de PVC dio lugar a toda una gama de productos diseñados para reducir el deslizamiento: toallas para esterillas, calcetines antideslizantes y almohadillas para las manos con pequeñas protuberancias de goma, algunos de los cuales los comercializan precisamente las mismas empresas que fabrican las esterillas resbaladizas.
Las esterillas de caucho natural, mucho más respetuosas con el medio ambiente que las de PVC, ofrecen mejor agarre, pero suelen ser bastante duras. Durante mucho tiempo, parecía que los yoguis tenían que renunciar a algo en casi todas las esterillas convencionales: si querías amortiguación, sacrificabas el agarre; si querías agarre, sacrificabas la comodidad; si querías durabilidad, sacrificabas el agarre y la comodidad y tenías que comprar toallas para esterillas.

La solución
Los yoguis no deberían tener que renunciar a nada usando una esterilla que no satisfaga todas sus necesidades. Las esterillas Liforme suponen un replanteamiento completo de lo que una esterilla de yoga debería ofrecer a su usuario. Un diseño innovador que combina caucho natural, una capa barrera no absorbente y nuestro poliuretano ecológico único y especialmente diseñado (¡no te conformes con imitaciones baratas!), libre de tóxicos, ofrece la superficie de práctica más estable y cómoda, además de un agarre óptimo incluso cuando estás sudado y mojado, sin necesidad de toalla.
Uno de nuestros mayores retos técnicos fue encontrar el equilibrio entre una excelente durabilidad para el yoga y una biodegradabilidad eficaz al final de su vida útil. Una esterilla Liforme cumple todos los requisitos: es cómoda, estable, duradera, ecológica, respetuosa con el cuerpo y, sin duda alguna, ofrece un gran agarre.
Para nosotros, hablar de agarre no es solo un argumento de venta más en una lista de marketing; es una de las razones principales por las que existen nuestras esterillas, y cuando lo decimos, realmente lo cumplimos. Si estás acostumbrado a resbalarte, hacer yoga sobre una esterilla Liforme es como soltar un suspiro que ni siquiera sabías que estabas conteniendo. Ahora puedes relajarte, ahora puedes estar presente, ahora puedes seguir con tu práctica.
