La gente suele decir «sigue tu felicidad», pero nosotros preferimos «cultiva tu alegría». Quizá pienses que la alegría es algo que surge de forma espontánea y que no se puede controlar, pero en realidad sí que es posible crear las circunstancias en las que la alegría pueda florecer y crecer. La alegría surge cuando pasas tiempo con la familia y los amigos, en esos momentos cotidianos de satisfacción después de que la cena esté servida, al ver cómo tu perro vuelve con la pelota cada. vez.
Buscar activamente momentos de alegría a lo largo del día y encadenarlos como si fueran peldaños puede llevarte a la felicidad. Si no sabes muy bien cómo encontrar más alegría, aquí tienes 9 ideas que puedes probar.

9 formas de fomentar la alegría
1. Canta. Entona. Escucha a otros cantar y entonar.
No todos tenemos la suerte de tener una voz bonita para cantar, pero realmente no importa cómo suenes cuando cantas a todo pulmón con la radio del coche. Cantar sienta bien, y las investigaciones demuestran que puede liberar hormonas como las endorfinas y la oxitocina. Si te gusta cantar en público, unirte a coros, grupos de canto o de recitación aumenta esa sensación de bienestar al fortalecer los vínculos humanos y el sentido de comunidad.
El canto en sí mismo también puede tener beneficios para mejorar el estado de ánimo; los investigadores han descubierto que puede estimular el nervio vago de una forma que contrarresta la depresión. Escuchar música también influye en tu estado de ánimo. Sube el volumen de tu canción favorita en los auriculares y sonríe a los desconocidos. Ve a conciertos y actuaciones en directo. No importa quién toque, siempre y cuando te haga latir el corazón con fuerza.
2. Muévete.
Puedes bailar si te apetece. También puedes correr, nadar, caminar, hacer spinning o yoga, que es especialmente eficaz para aliviar la tensión y el estrés. Mover el cuerpo y darle a tu mente la oportunidad de descansar te ayuda a sentirte más ligero y con mejor ánimo. De hecho, el ejercicio ayuda al cerebro a producir más serotonina y norepinefrina, neurotransmisores que transmiten mensajes por todo tu sistema nervioso y te hacen sentir mejor.
Si hacer ejercicio te parece una tarea pesada, prueba algo nuevo. Apúntate a una serie de clases si te gusta que te exijan un poco. Incorpora el ejercicio a tu trayecto diario yendo al trabajo andando o en bici. Apúntate a un gimnasio con piscina y muchas clases diferentes si te gusta tener opciones. Sigue probando hasta que encuentres algo que te guste y luego conviértelo en una rutina. Hacer ejercicio al aire libre ofrece beneficios adicionales, como aumentar la producción natural de vitamina D de tu cuerpo, lo que ayuda a fortalecer los huesos, prevenir enfermedades e incluso puede alejar la depresión.
3. Disfruta de la naturaleza.
El mundo exterior es increíble. Haz senderismo, nada en un lago, pasea por la playa, abraza un árbol, date un Bosque baño. Si vives en una gran ciudad, aprovecha la pausa para comer en un banco del parque. Cultiva tu propio huerto si te gusta plantar cosas. Dedica un rato a ver la puesta de sol. Si vives en un clima frío, planifica tus actividades al aire libre para la hora más cálida del día y vístete adecuadamente cuando hagas ejercicio fuera. ¡Hay una razón por la que los retiros de yoga en pleno invierno son tan populares! Esa dosis oportuna de sol y movimiento puede ayudarte a aguantar hasta que llegue la primavera.
4. Crea algo.
Haz un garabato durante una reunión, teje una bufanda, ensarta cuentas para un collar, hornea una tanda de galletas. Hacer algo con las manos que dé lugar a algo nuevo en el mundo es muy satisfactorio. Sé creativo. Escribe un poema, haz fotos, cambia la disposición de los muebles. Túmbate y haz un dibujo como solías hacer cuando eras niño. Haz regalos. Los productos horneados, las prendas de punto y las fotos que hemos mencionado antes siempre tienen mucho éxito.
5. Disfruta de la buena comida.
Tanto el sentido del gusto como el hecho de comer con amigos y familiares son motivos de alegría, por no hablar del placer de preparar algo rico para comer. Tener una relación sana con la comida implica reconocer que el olor y el sabor son fuentes de disfrute. Así que come bien y con ganas. (¡Preferiblemente cosas hechas en casa, con ingredientes locales, en pequeñas cantidades, fermentadas de forma natural y llenas de probióticos!)
6. Lee un libro.
Si hace tiempo que no lees un libro, no podemos recomendártelo lo suficiente, sobre todo si eres adicto a las noticias y te has obsesionado con estar al día de los últimos titulares. Leer un libro es diferente. Lee ficción, biografías, filosofía. Lee por placer para perderte en otro mundo. Lee para formarte, para entender el contexto de la actualidad, para motivarte, para que te surjan ideas. Sácate un carné de biblioteca y lee gratis.
7. Abrazate.
Probablemente no te sorprenderá saber que acurrucarte hace que tu cerebro produzca serotonina y dopamina. Tocar a otro ser vivo (tu pareja, un hijo, un amigo o una mascota) nos hace sentir conectados y deja que el amor fluya. Si no tienes a nadie con quien acurrucarte, los masajes pueden tener el mismo efecto.
8. Haz cumplidos sinceros.
Recibir cumplidos está bien, pero también sienta muy bien darlos. La mayoría de nuestros cumplidos se centran en el aspecto físico de las personas. Intenta encontrar formas de elogiar a la gente que vayan más allá de su apariencia física. Elogia a un compañero de trabajo por un trabajo bien hecho o por una idea ingeniosa. Da las gracias de corazón a un dependiente por su esfuerzo cuando se desvive por ayudarte. Dile a tus amigos por qué son tan especiales para ti.
9. Ayuda un poco. Ayuda mucho.
Te sientes bien cuando ayudas, aunque sea con las cosas más pequeñas. Sujetar la puerta a alguien, ayudar a una mamá con ese cochecito tan difícil de manejar en las escaleras, dejar que alguien se te adelante en la cola o al incorporarte al tráfico. Son cosas muy fáciles de hacer a diario.
Si puedes, también hay muchas oportunidades para hacer voluntariado a mayor escala. Elige una causa con la que tengas una conexión personal, ya sea la salud, el desarrollo comunitario, la ayuda en casos de catástrofes, la educación o los animales. Dedicar tu tiempo y esfuerzo de forma desinteresada a algo que te importa es tan satisfactorio para ti como beneficioso para quienes lo reciben.
