Cuando Liforme empezamos a desarrollar nuestras primeras esterillas de yoga en 2008, aún no sabíamos cuál sería la combinación ideal de materiales para alcanzar nuestros objetivos, pero enseguida supimos cuál no lo sería: el PVC.
Problemas del PVC: rendimiento
En aquel momento, nuestra reticencia hacia las esterillas de PVC (cloruro de polivinilo) se basaba principalmente en el rendimiento. Al ser un polímero plástico de célula cerrada, el PVC es, por su propia naturaleza, especialmente inadecuado para el yoga. Las estructuras de célula cerrada no absorben líquidos, lo que suena bien en teoría, pero en la práctica significa que el sudor, ya sea de las palmas de las manos, las plantas de los pies o los grandes chorros que te caen de la frente, se queda en la superficie. En cuanto eso ocurre en una esterilla de yoga, pierdes agarre y empiezas a resbalar por todas partes. (¡Y ni hablemos de esas toallas de esterilla que se arrugan tanto!)
Mejorar el agarre fue una de las principales razones por las que se creó Liforme, así que sabíamos que el PVC, aunque estaba muy extendido en aquella época, no era lo nuestro.
Durante nuestros cinco años de búsqueda para desarrollar y fabricar las mejores esterillas de yoga del mundo, aprendimos mucho más sobre los inconvenientes del PVC. No solo es bastante malo para el yoga, sino que es muy malo para el planeta. Ahora que todos nos esforzamos por reducir el uso de plásticos nocivos y la contaminación que causan, es más importante que nunca que los yoguis comprendan los problemas de las esterillas de PVC y conozcan alternativas más ecológicas.

Más problemas con el PVC: el planeta
Para que el PVC alcance la flexibilidad que requiere una esterilla de yoga, hay que añadir otros materiales a la mezcla. Entre ellos se incluyen plastificantes, estabilizadores térmicos, lubricantes y, a menudo, rellenos baratos.
Muchos de estos aditivos, así como el monómero de cloruro de vinilo que constituye el componente básico del PVC, son sustancias tóxicas conocidas. Aunque se cree que los metales pesados y los ftalatos necesarios para convertir un plástico duro en una esterilla de yoga son estables en su forma final, aún no se han estudiado los efectos del contacto habitual con tu piel. Además, la fabricación de estos productos debe estar muy regulada para proteger a los trabajadores, y no siempre es así.
La eliminación de las esterillas de yoga de PVC también es muy problemática. Aunque el PVC es plástico, no puedes tirarlo simplemente al contenedor de reciclaje para que lo recojan en la acera. De hecho, ni siquiera el PVC rígido que se usa para las tuberías es aceptado por la mayoría de las plantas de reciclaje. Esto significa que lo más probable es que una vieja esterilla de yoga de PVC acabe directamente en un vertedero, donde puede quedarse ahí durante cientos, o incluso miles, de años. Una vez que el PVC empieza a degradarse, los compuestos orgánicos halogenados que produce podrían ser perjudiciales para el medio ambiente circundante si se filtran fuera de los límites del vertedero.
En lugares donde la incineración de basura no está regulada, la quema del cloro presente en el PVC produce dioxinas mortales, que pueden acumularse en los alimentos y alterar los sistemas de desarrollo, reproductivo, inmunológico y hormonal en los seres humanos, además de provocar cáncer, según la OMS.

Liforme: Materiales superiores para el rendimiento y el planeta
Ahora que ya entiendes por qué hay que evitar el PVC, seguro que te preguntas cómo se fabrican las esterillas de yoga Liforme y por qué son mejores.
Las esterillas Liforme están compuestas en un 90 % por caucho natural espumado que no procede de la Amazonía. El caucho es un recurso intrínsecamente renovable, ya que su recolección no daña los árboles de caucho. Los productores de caucho tienen un incentivo económico natural para cultivar sus árboles de forma sostenible y regenerativa, con el fin de garantizar un mayor rendimiento de los árboles de sus tierras.
La ya legendaria superficie superior de todas las alfombrillas Liforme, que destaca por su agarre y capacidad de respuesta, está fabricada con nuestro material de poliuretano (PU) totalmente exclusivo, especialmente diseñado y no tóxico. Hemos trabajado durante mucho tiempo (¡5 años!) para encontrar al mejor proveedor y hemos colaborado con científicos e ingenieros químicos increíbles para desarrollar nuestra fórmula propia y precisa. Aunque el PU es técnicamente un plástico, es muy diferente del PVC. El PU es biodegradable de forma natural en vertederos, donde se descompone de manera inocua. Nuestro PU se fabrica mediante soplado con vapor de agua, es no tóxico y biodegradable (más detalles a continuación). Nuestro proveedor de PU utiliza el equipo y la tecnología necesarios (que, por desgracia, no siempre emplean todos los fabricantes de PU del mundo) para capturar y reutilizar de forma segura los disolventes utilizados en la producción de nuestro poliuretano. Esto es especialmente importante porque, si estos disolventes no se manejan correctamente, pueden ser perjudiciales para el medio ambiente y para las personas que entren en contacto con ellos.
Otra de las increíbles innovaciones de Liforme es nuestra capa de barrera no absorbente patentada, situada entre la base de goma y la superficie de PU. Esta característica, exclusiva de las alfombrillas de Liforme, mantiene la humedad alejada de la capa base al tiempo que permite que se evapore rápidamente de la capa superior, lo que mantiene todo limpio y con buen agarre (por eso la llamamos tecnología CleanGrip®). Además, nos permite unir las capas mediante calor, sin necesidad de usar pegamentos tóxicos.

Se pueden fabricar mejores plásticos
Cuando se diseñaron las alfombrillas Liforme, la eliminación de residuos no fue una cuestión secundaria ni un problema ajeno. Nuestro caucho natural y nuestra finísima capa de poliuretano ecológico se degradan de forma inocua en condiciones normales de vertedero en un plazo de uno a cinco años. Nuestra fina capa de PU contiene unas 400 veces menos cloro que una esterilla de PVC.
Puede parecer que estamos buscando tres pies al gato, pero estas pequeñas diferencias marcan una gran diferencia en el impacto medioambiental de los materiales sintéticos. No todos los plásticos son iguales. A la hora de encontrar el equilibrio entre el rendimiento y los materiales respetuosos con el planeta, hemos dado en el clavo.
Fuente: «Evaluación de materiales para esterillas de yoga», Imperial College London
. Investigación independiente encargada por Liforme
