¿Qué hay en una botella? Una charla sincera sobre el agua embotellada

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What’s in a Bottle? Real Talk About Bottled Water
Medio ambiente Reflexiona

Nuestro análisis sobre la ética del agua embotellada, desde su fabricación hasta su eliminación, te ayuda a tomar una decisión más informada la próxima vez que tengas sed. Parte de nuestra misión es contribuir a que el yoga sea más sostenible desde el punto de vista medioambiental. Dejar de usar botellas de plástico es un paso en la dirección correcta.

Actualizado el: 30th June 2025 Publicado el: 11th July 2017

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    Cuando eches un vistazo a un estudio de yoga durante una clase de vinyasa, junto a casi todas las esterillas probablemente verás una botella de agua a la espera de que un «flip dog» especialmente enérgico la derribe de una patada. Mantenerte hidratado durante el ejercicio intenso es importante, pero es igual de importante pensar un poco en cómo llevas el agua contigo, y no hay duda de que usar un recipiente reutilizable es mucho más ecológico que las botellas de un solo uso.

    Aunque hay razones de salud y seguridad muy válidas para comprar agua embotellada, la mayoría de las veces se compra por comodidad. Es un lujo difícil de justificar ante la abrumadora evidencia del impacto medioambiental negativo de las botellas de plástico, tanto antes como después de que el H₂O toque tus labios, porque la producción y la eliminación de todas esas botellas suponen un gran problema para nuestro planeta.

    Las botellas

    Las botellas de agua de plástico de un solo uso suelen estar hechas de PET (polietileno tereftalato), un derivado del petróleo. La fabricación de estas botellas consume petróleo crudo, agua y energía, recursos que podrían aprovecharse mejor en otros ámbitos. Cuando compras una botella de agua, solo una pequeña parte del coste corresponde al agua en sí. También estás pagando por las botellas y los tapones (plástico), el embalaje (papel, más plástico) y el transporte (muchísima más energía) por todo el planeta.

    ¿Y qué hay del reciclaje?

    Las empresas que producen agua embotellada suelen actuar como si tuvieran un «pase ecológico» porque las botellas de PET son reciclables. Pero hay una gran diferencia entre «reciclable» (en teoría) y «reciclado» (en la práctica). En Europa, se recicla alrededor del 50 % de las botellas de plástico, lo que se considera una buena tasa. En Estados Unidos, la tasa ronda más bien entre el 15 % y el 30 %.

    Estas bajas tasas reflejan tanto la falta de acceso a programas de reciclaje como la forma en que se usa el agua embotellada como un producto «para llevar»: se consume y luego se tira rápidamente al contenedor más cercano, desde donde acaba en los vertederos por millones de toneladas. Las botellas que no acaban en los vertederos suelen acabar en el océano, donde pueden formar parte de uno de los cinco enormes remolinos de basura de la Tierra o descomponerse y ser consumidas por la fauna marina, entrando así en la cadena alimentaria.

    Aunque hay muchos usos increíbles e importantes de los plásticos modernos para todo tipo de productos (y formas cada vez más ingeniosas de hacerlos más ecológicos), el agua embotellada destaca como un caso especialmente grave porque lo que nos están vendiendo está disponible casi en todas partes a un coste mucho menor tanto para el planeta como para tu bolsillo.

    ¿Y el vidrio?

    Quizá te preguntes si las botellas de vidrio son una mejor opción. El reciclaje del vidrio se acerca más a un «ciclo cerrado», lo que significa que el vidrio se vuelve a convertir más fácilmente en vidrio utilizable, mientras que el plástico suele reciclarse a la baja, en productos de menor calidad. La fabricación de vidrio también requiere menos energía y agua que la del plástico, y el vidrio es más inerte, por lo que no afecta al sabor ni a la composición de su contenido.

    Sin embargo, el vidrio tiene un gran inconveniente: es pesado. Esto tiene un gran impacto en la cantidad de energía que se necesita para transportar las botellas de vidrio llenas de agua y los residuos de vidrio tras su uso. Y no te olvides de que el agua de esas botellas tiene que venir de algún sitio.

    El agua

    Entonces, ¿de dónde viene toda esa agua? A veces viene de los Alpes suizos, otras de una isla de Melanesia, otras de un manantial natural de Maine y otras simplemente del grifo de siempre. Si vives en los Alpes suizos, en Melanesia o en Maine, tiene sentido beber agua de allí. Si no es así, la verdad es que no lo tiene.

    Los recursos hídricos de estas regiones no son ilimitados, ni tiene sentido transportarlos al otro lado del planeta para venderlos como tónicos para la salud. Por otro lado, las palabras «fuente de agua pública» o «fuente municipal», que aparecen en las etiquetas de varias marcas importantes de agua embotellada, indican que has comprado agua del grifo filtrada.

    ¿Es limpia el agua del grifo?

    Entonces, ¿qué hay de la limpieza del agua del grifo? A la luz de las crisis del agua que se están produciendo en Flint (Míchigan) y en otros lugares, es una pregunta razonable. En el mundo desarrollado e industrializado, el agua potable se considera un derecho básico. El agua del grifo en estos lugares se analiza con más frecuencia y se supervisa mejor que el agua embotellada, aunque los ciudadanos deben mantenerse alerta ante la desregulación y el deterioro de las infraestructuras. Usar agua del grifo transmite el mensaje de que sigue siendo un recurso vital para la comunidad.

    Si te preocupa lo que contiene tu agua, puedes pedir los resultados de los análisis a tu empresa de suministro de agua o enviar una muestra para que la analicen de forma independiente. A menudo se añade cloro al agua del grifo para eliminar los contaminantes. Usar una buena jarra filtrante o un sistema de filtración en el fregadero en casa puede eliminar el cloro, lo que da como resultado un agua con mejor sabor. La filtración también puede eliminar otras toxinas, como el plomo, que puede provenir de tuberías viejas.

    Corre la voz

    Además de dejar de usar agua embotellada y reciclar los plásticos en casa, puedes animar a tu empresa y a tu comunidad a hacer lo mismo. En el trabajo, pide que se ponga en marcha un programa de reciclaje. El típico dispensador de agua de la oficina, aunque usa menos plástico por ración, no está exento de problemas. El plástico duro suele contener BPA, que puede filtrarse al agua. Aunque el BPA se está eliminando progresivamente en la mayoría de sitios, las investigaciones muestran que su sustituto habitual, el BPS, afecta de forma similar a las hormonas humanas. Ofrecer agua del grifo filtrada sale más barato y es menos arriesgado.

    También puedes ponerte en contacto con tu ayuntamiento para que siga proporcionando agua potable limpia y para que implante o mejore los servicios de reciclaje. La opinión de la ciudadanía puede marcar la diferencia, y de hecho lo hace, así que haz oír tu voz.

    ¡Atención!

    Tener la posibilidad de elegir entre fuentes seguras de agua potable es, sin duda, un privilegio. Hay muchos lugares en la Tierra donde el agua no contaminada es increíblemente escasa o simplemente no existe. También hay situaciones en las que el agua embotellada es la mejor opción, como cuando el agua del grifo no es apta para el consumo o durante un desastre natural. En esos casos, por supuesto, bebe agua embotellada. Para eso está.

    Pero en tu consumo diario y habitual de agua, toma la decisión que sea mejor para el planeta. Una vez que entiendes el impacto medioambiental de comprar agua embotellada, queda muy claro que no tiene sentido gastar tantos recursos en ello. La mejor forma de reducir la oferta de agua embotellada es reducir la demanda, persona a persona. (¡Psst, eso va por ti!)

    Por Ann Pizer que lleva más de 20 años practicando y escribiendo sobre yoga. Te cuento que...
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