Los retiros de yoga te ofrecen la oportunidad de desconectar de la rutina diaria y liberarte del estrés, al tiempo que profundizas en las asanas, el pranayama, la meditación y mucho más. Irte a un retiro es como pulsar el botón de pausa y darte la oportunidad de reiniciar tu cuerpo y tu mente.
Cuando reserves tu primer retiro de yoga, seguro que te surgen un montón de preguntas: ¿A dónde deberías ir? ¿Cómo será? ¿Cuánto costará? Planificarlo con antelación te permite dejar a un lado el ruido mental y sumergirte de lleno en todo lo que la experiencia del retiro tiene para ofrecer.
¿Qué es un retiro de yoga?
Un retiro de yoga es una oportunidad para alejarte de tu día a día, viajar y centrarte en tu práctica de yoga. Puede ir desde un fin de semana en el campo hasta dos semanas bajo palmeras que se mecen o en una villa toscana. Los detalles los decides tú. Puedes viajar a un centro de retiros en el destino de tus sueños o seguir a tu profesora favorita allá donde vaya. Tener tantas opciones puede resultar abrumador, así que estamos aquí para ayudarte a desglosarlo en una serie de decisiones más manejables y responder a tus preguntas más frecuentes.
¿Cómo elijo un buen retiro de yoga?
Si tu disponibilidad es flexible, apuntarte a un retiro con una profesora que ya conoces y te gusta elimina una gran variable de la ecuación. La mayoría de las profesoras dedican mucho tiempo y esfuerzo a planificar sus retiros, así que aprovecha su trabajo. Si vas con una profesora de tu estudio habitual, también puedes conocer a gente con la que seguirás viéndote cuando vuelvas. Durante experiencias intensas como los retiros se pueden forjar amistades sólidas rápidamente.
Si no tienes un profesor habitual, no te preocupes. No es muy difícil hacerte una idea del estilo de un profesor y del retiro que va a dirigir echando un vistazo a su página web y a sus redes sociales. Al igual que con cualquier reserva de viaje, merece la pena investigar un poco, comparar muchas opciones diferentes y pedir recomendaciones a gente en la que confías.
¿Y si tengo la agenda muy apretada?
Si tu agenda te lo limita, tendrás que elegir un retiro basándote principalmente en su ubicación y reputación. Puedes reservar directamente con el centro de retiro o hacerlo a través de una de las estupendas empresas independientes que organizan vacaciones de yoga.
Si dispones de una semana o menos, elige un destino que no te obligue a alejarte demasiado de tu zona horaria. Tanto México como Costa Rica cuentan con numerosas opciones para los norteamericanos que buscan escapar del frío. España e Italia ofrecen lo mismo a los europeos. Bali, Tailandia y, por supuesto, la India son destinos populares en Asia, donde abundan los retiros de yoga.
Aunque viajar a climas más cálidos es un gran aliciente en invierno, también descubrirás que hay muchas opciones para hacer un retiro mucho más cerca de casa, sea donde sea. No hace falta ir muy lejos para sentirte alejado de tu día a día. Una búsqueda rápida («retiros de yoga cerca de mí») te mostrará opciones cercanas que pueden ahorrarte mucho tiempo y dinero.
¿Cómo funcionan los centros de retiros de yoga?
Algunos centros de retiros de yoga están abiertos todo el año, mientras que otros funcionan por temporadas. La mayoría acoge a grupos que llegan con un profesor concreto que dirige el retiro esa semana, y algunos también ofrecen clases con profesores del centro para los clientes que viajan por su cuenta. El centro se encarga del alojamiento, las comidas y, a menudo, otras actividades como excursiones organizadas y servicios de spa, por los que probablemente habrá que pagar un suplemento.

¿Cómo será el horario del retiro?
Un horario típico incluye dos clases de yoga y tres comidas al día. La clase de la mañana suele ser la más intensa y puede empezar bastante temprano. El desayuno se suele servir después de la clase, aunque a menudo te ofrecerán la opción de un tentempié ligero (como fruta, frutos secos y té) antes de la clase para aquellos que no puedan estar con el estómago completamente vacío. A mediodía, podrás elegir entre tiempo libre y actividades programadas. Dependiendo de dónde estés, estas pueden incluir salidas a la playa, excursiones, surf o clases de cocina. Ten en cuenta que tendrás que pagar un suplemento por clases especiales o tratamientos como masajes. La sesión de yoga de la tarde suele tener un ambiente más relajante o de flujo lento.
También puede haber meditación en grupo, a menudo a primera hora de la mañana, antes de la primera clase de yoga. Durante las sesiones de yoga o por las tardes, a algunos profesores les gusta incluir música, charlas o cánticos en grupo. Las noches se acaban pronto, ya que la mayoría de la gente está lista para irse a la cama después de tanto yoga.
Cualquiera de las actividades complementarias fuera del yoga será totalmente opcional y nadie te juzgará si prefieres relajarte por tu cuenta y leer ese libro que llevas tanto tiempo deseando devorar. Dicho esto, mantén la mente abierta para probar algo nuevo. Puede que te sorprenda descubrir que tu zona de confort está lista para ampliar sus límites.
¿Y si soy nuevo en el yoga?
Si el retiro está dirigido a yoguis o profesores con experiencia, normalmente se indicará muy claramente desde el principio. No tienes que ser una superestrella del yoga para sacar mucho provecho de la experiencia de un retiro. Sin embargo, es buena idea practicar con un poco más de frecuencia en las semanas previas a tu llegada, para prepararte para la gran cantidad de asanas a las que te vas a enfrentar. De lo contrario, puede que te pases la semana en el paraíso con tantas agujetas que no puedas disfrutarla.
Asegúrate de decirles a tus profesores si eres principiante y recuerda que puedes saltarte cualquier postura en cualquier momento. Es muy normal que en los retiros haya alumnos de todos los niveles. Un buen profesor siempre tendrá en cuenta las necesidades de cada persona, además de las del grupo en su conjunto, y te guiará para que practiques al ritmo que más te convenga.
¿Cuánto cuesta?
Los precios de los retiros de yoga varían mucho. La mayoría de las veces, el precio indicado incluye alojamiento y manutención (de dos a tres comidas al día), pero no el billete de avión. Los retiros que salen de EE. UU. suelen ser los más caros, con recargos adicionales por profesores de renombre. En Europa y Asia, las tarifas de los retiros y los vuelos regionales suelen ser mucho más económicos. Cuando reserves en el extranjero, es fundamental estar atento a los tipos de cambio. Puede que consigas una ganga si tu moneda está fuerte.
Los retiros más baratos suelen ofrecer alojamientos más rústicos, baños compartidos y comida sencilla. Si tienes un presupuesto ajustado, un retiro más corto (un fin de semana, por ejemplo) cerca de casa es una opción más asequible. En el extremo opuesto, puedes disfrutar de un retiro de lujo con sábanas de alta calidad, yurtas privadas y cocina de alta gama. Cuanto más pagues por adelantado, más extras es probable que se incluyan.
Una cosa que puedes hacer para reducir significativamente el gasto de un retiro es compartir habitación. Optar por dormir en un dormitorio compartido puede suponer un gran descuento en muchos casos. Aunque tener varios compañeros de habitación pueda parecer un motivo para descartar la opción, no tiene por qué ser así. Es algo temporal y, de todos modos, probablemente no pasarás mucho tiempo en tu habitación. Además, al final de cada día estarás tan cansado (en el buen sentido) que dormirás como un bebé estés donde estés.

¿Qué tipo de comida te darán?
Quizá hayas notado que algunas personas que practican yoga suelen ser, digamos, exigentes con su alimentación. Los centros de retiros conocen a su clientela y suelen ofrecer comida fresca y saludable, con opciones vegetarianas y sin gluten. Sin embargo, cuando se atiende a un grupo con hábitos alimenticios variados, es difícil satisfacer todas las restricciones dietéticas. La mayoría de los retiros ofrecen cocina local. Puede que no se sirva alcohol, a menos, claro está, que se trate de un retiro de yoga y vino en la Toscana. Si la comida es especialmente importante para ti, tenlo en cuenta a la hora de elegir.
¿Tendrás que pasar sin móvil?
Eso depende realmente de si tú quieres. Nadie te va a arrancar el iPhone de las manos a la fuerza, pero algunos centros de retiro tienen normas sobre el uso de dispositivos digitales en zonas comunes o están tan apartados que la conexión que damos por sentada es, en el mejor de los casos, irregular. Si eres de los que revisan el correo sin parar, quizá te convenga hacerte un favor y hacer una desintoxicación digital. Siempre puedes subir tus fotos de la puesta de sol haciendo el pino a Instagram cuando llegues a casa.
¿Hay algo más que deba saber?
Investiga un poco, haz tus mejores planes y luego ábrete a la experiencia del retiro. Haz algo nuevo, crece y cambia. Vete y vuelve diferente.
