¿Qué es lo que hace que haya una comunidad?
Cuando un grupo de personas se reúne en el mismo sitio a la misma hora con la misma intención semana tras semana, surge una comunidad. Cuando la gente se junta en un lugar común con un propósito común, a menudo descubre que tiene mucho en común.
El yoga crea comunidades
El yoga te ofrece el lugar y el propósito, lo que facilita la formación de comunidades, tanto virtuales como físicas.
Yoga significa «unión», así que no es de extrañar que esta práctica se preste especialmente a la comunión. Cuando abrimos el corazón y trabajamos para aceptar cada parte de nosotros mismos, es lógico que extendamos esa misma cortesía a la persona que está en la esterilla de al lado.
Un día estás comparando tus dificultades con unos flexores de cadera rebeldes, y al día siguiente te compadeces de los retos del trabajo o de casa. Cuando se comparten confidencias, se crean vínculos.
Vivir juntos experiencias físicas intensas hace que la gente se sienta más unida. En una clase de yoga en grupo, nos vemos unos a otros al natural, sudando, esforzándonos en posturas difíciles y mostrándonos vulnerables. No podemos evitar sentirnos unidos por estas circunstancias.

El poder de la comunidad
Hubo un tiempo en que las familias extensas constituían la columna vertebral de los sistemas de apoyo comunitario, pero ahora las familias suelen estar más dispersas, ya que es habitual que las generaciones más jóvenes se vayan de casa en busca de oportunidades educativas y laborales.
Del mismo modo, antes era habitual que la gente trabajara en el mismo sitio durante toda su carrera profesional. Ahora, la gente cambia de trabajo con frecuencia y trabaja a distancia, lo que hace más difícil crear vínculos con los compañeros.
Aunque los avances en la conectividad digital nos permiten estar en contacto con más gente desde más lejos, a menudo no fomentan el mismo tipo de relaciones que se crean con el contacto diario y en persona con las mismas personas durante un largo periodo de tiempo.
Hay estudios que demuestran que las interacciones sociales significativas mejoran la calidad de vida e incluso la longevidad. La gente vive más tiempo y es más feliz cuando se siente conectada con su comunidad más cercana y apoyada por ella.
Aunque sabemos que el yoga mejora nuestra salud al reducir el estrés y hacernos más fuertes y flexibles, no debemos pasar por alto la importancia de la comunidad en esta ecuación. Es una de las razones, además de recibir instrucción práctica y experta, por las que asistir a clases de yoga es tan beneficioso.
Las sanghas de los estudios de yoga
En la tradición budista, una sangha es un grupo de personas con ideas afines que se reúnen para apoyarse mutuamente en sus prácticas espirituales. Como escribió el famoso monje y autor Thich Nhat Hanh: «La esencia de una sangha es la conciencia, la comprensión, la aceptación, la armonía y el amor».
¿Cómo encuentras una sangha? Las clases de yoga te ofrecen una forma muy fácil de hacerlo. Cualquiera puede unirse. Lo único que tienes que hacer es acudir con regularidad, dispuesto a tocarte los dedos de los pies. Cuando las mismas personas comparten el mismo espacio una y otra vez con el paso del tiempo, la familiaridad se convierte en amistad.
El yoga puede ser una de esas experiencias, como viajar o ir a un campamento de verano, en las que se forjan rápidamente vínculos fuertes a través de la experiencia compartida de algo intenso. El potencial para crear vínculos es alto porque todos los que están allí bajan la guardia al hacer algo difícil. Incluso los profesores y los alumnos con más experiencia están ahí para despojarse de sus máscaras y convertirse en su yo más auténtico.
La sangha prospera cuando cada persona decide participar de forma activa. Puedes apoyar a tu estudio asistiendo a sus eventos y formaciones, probando nuevas clases, yendo incluso cuando sabes que va a haber un profesor sustituto, y estando dispuesto a probar cualquier cosa un poco loca que surja en clase, ya sea cantar mantras o hacer un ejercicio en pareja. Cuando nos esforzamos juntos para salir de nuestra zona de confort, nos unimos.
Sanghas virtuales
Muchos yoguis también están encontrando sus sanghas a través de comunidades online como Instagram. Estas pueden ser fuentes maravillosas de inspiración y apoyo para quienes no tienen acceso a clases de yoga o prefieren practicar en casa.
Como cualquier interacción virtual, también pueden estar plagadas de malentendidos y, a veces, de sentimientos heridos. Todos sabemos que puede ser difícil captar el tono de alguien en un correo o un mensaje. (¿Es ese sarcasmo del mío o simplemente es un capullo?)
Abrirte a las relaciones en línea también puede significar exponerte a críticas y comentarios con los que no sueles lidiar en las interacciones cara a cara. Para formar parte de una comunidad en línea sana, mantén un tono respetuoso y positivo, incluso si surgen diferencias de opinión. Siempre hay una forma de decir las cosas con educación. Nunca utilices el anonimato como excusa para ser grosero y sabe cuándo alejarte si una conversación se vuelve improductiva.
Esto vale tanto para quienes tienen unos pocos seguidores como para quienes tienen cientos de miles. Todos somos humanos, todos somos yoguis. En el yoga solemos hablar de dejar atrás aquello que ya no nos sirve. Si tu sangha virtual te da fuerza, acéptala; pero si empieza a minarte, busca tu comunidad en otro sitio.
Sé la comunidad que quieres ver
Ahora que ya tenemos una sangha, ¿qué podemos hacer juntos? Podemos usar nuestra unidad para combatir los efectos de la división, que es consecuencia del aislamiento. Cuantas más oportunidades tengamos de reconocer nuestra humanidad común, más valor daremos a la igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas, ya vivan al lado o al otro lado del mundo.
Ya hemos visto las consecuencias que tiene la división en nuestro planeta: los efectos desproporcionados de la guerra, las pandemias y las catástrofes medioambientales. ¿No es hora de darle una oportunidad a la unidad? Las comunidades que empiezan en la esterilla pronto se abren camino en el mundo.



