Ya sabes esa sensación que tienes cuando entras en un estudio de yoga. En cuanto cruzas el umbral, tu cuerpo capta señales de que es hora de desconectar. Respiras hondo y empiezas a relajarte mientras el espacio te calma los sentidos y te tranquiliza la mente.
Si echas de menos esa sensación cuando haces yoga en casa, aquí tienes algunas ideas económicas para llevar el ambiente del estudio a tu propio espacio de práctica.
1. Busca espacio
Echa un vistazo a cómo se está utilizando el espacio en tu casa ahora mismo. Cualquier zona infrautilizada puede convertirse en un rincón de yoga: una habitación libre que no se ha usado mucho últimamente, la antigua habitación de tu hijo universitario, el comedor que está acumulando polvo. Si ya has destinado uno de estos espacios a tu oficina, piensa si podría servir para ambas cosas. Un ambiente de trabajo relajante es una ventaja añadida.
Si tienes un piso pequeño, tendrás que ser un poco más flexible a la hora de crear tu rincón de yoga. Solo necesitas espacio suficiente para desplegar tu esterilla y guardar algunos accesorios. Dedica un rincón de tu dormitorio o salón y saca algunos objetos especiales, como aceites esenciales o velas (mira más abajo), para crear el ambiente adecuado cuando llegue la hora de practicar. ¿O tal vez todo tu piso se beneficiaría de un cambio de imagen al estilo de un estudio de yoga?
2. Despeja el espacio
Si vas a darle un nuevo uso a una habitación, saca todo el mobiliario que puedas o colócalo en los laterales. Si no puedes quitarlo, cúbrelo. Usa cortinas o biombos para delimitar espacios y ocultar el desorden. «Ojos que no ven, corazón que no siente» cuando se trata de tus archivos de trabajo o estanterías de almacenamiento. No dejes que lo perfecto sea enemigo de lo suficientemente bueno por ahora.
Una vez que hayas sacado las cosas innecesarias, mete unas cuantas cosas útiles y bien elegidas. Una cesta grande es un lugar ideal para guardar tus esterillas de yoga y otros accesorios, como mantas y bloques. Si te gusta seguir clases online, es útil tener una mesa o un soporte para elevar el portátil del suelo y que te resulte más fácil verlo. También puedes poner ahí los altavoces para la música.

3. Iluminación
La luz natural es lo ideal, pero puedes cambiar el ambiente de una habitación con las lámparas adecuadas. Una lámpara de pie con una pantalla de papel escultural proyecta un resplandor acogedor. Las velas que funcionan con pilas (¡recargables, por supuesto!) crean ambiente sin suponer un riesgo de incendio.
4. Aromas
Todos sabemos que el olfato es un poderoso desencadenante de recuerdos y emociones. Los estudios de yoga suelen oler a incienso, aceites esenciales o palo santo, así que introducir un aroma en tu espacio te hará asociarlo al instante con ese estudio que tanto te gusta. Un difusor de aceites es tu mejor opción. Si quemas incienso, asegúrate de que esté en un soporte seguro y apágalo antes de empezar a practicar para no tener que preocuparte por él.

5. Decora
Una nueva capa de pintura transforma un espacio al instante. Dale vida al ambiente con colores vivos, ya sea como toques de color o en toda una pared, o apuesta por una paleta neutra y relajante. Sea como sea, tu habitación te parecerá más limpia y luminosa.
Añade una estantería pequeña o una mesita para colocar algunos objetos que sean importantes para ti, como fotos o elementos de la naturaleza. (Esto puede servir también como soporte para tu portátil y/o para guardar tus accesorios.) No tienes por qué limitarte a cosas relacionadas con el yoga. Elige cualquier cosa que te anime y te ayude a concentrarte.
Las plantas siempre son una buena idea. Si no tienes suficiente luz, usa hierbas secas o flores secas. Pinterest y las cuentas de yoga en Instagram son sitios estupendos para inspirarte con adornos de pared y obras de arte. Exprésate y tu espacio de yoga en casa pronto será tan acogedor como tu estudio favorito.
Consejo para practicar en casa:
Si eres nuevo en la práctica en casa, ¡échale un vistazo a nuestra guía completa!
