Si tuviera un zafu por cada vez que alguien me ha dicho que siempre ha querido probar el yoga pero que nunca se ha atrevido a dar el primer paso, ahora estaría meditando entre las estrellas. Es un sentimiento que entiendo perfectamente, porque yo misma lo sentí durante varios años antes de armarme de valor y ir con una amiga a mi primera clase de yoga.
Es difícil definir exactamente qué era ese impulso, porque por aquel entonces no sabía casi nada de yoga. Pero, como «la línea donde el cielo se encuentra con el mar» para Moana, me llamaba. Al final, superé mi reticencia natural, mi aversión a las actividades en grupo en general y al ejercicio en grupo en particular, y mi miedo, tan humano, a lo desconocido, y crucé el umbral de un estudio de yoga.
Mirando atrás, es fácil decir que los obstáculos para empezar con el yoga se superan sin problema, pero sé que pueden ser altos y dar miedo. Estos cinco pasos son la escalera que te va a ayudar a llegar hasta arriba. Una vez que estés dentro, espero que te quedes un rato.

1. Confía en tu instinto
Tu mente puede inventarse un montón de razones por las que no es buena idea que empieces a hacer yoga hoy. Seguro que tienes que lavarte el pelo (sobrevalorado), que no te llegas a los dedos de los pies (¡tan sobrevalorado!) y que quizá no estés del todo seguro de por qué quieres hacerlo en primer lugar. Pero, en cierto nivel, sí que quieres hacerlo, así que ese es el nivel en el que tienes que centrarte.
Quizá sea a un nivel físico básico o quizá sea algún tipo de plano superior, pero en realidad no importa. Simplemente déjate llevar. La paradoja aquí es que, una vez que te hayas acostumbrado al yoga, te resultará mucho más fácil ignorar a esa vocecita negativa que tienes en la cabeza, pero primero tienes que ser la gallina antes de poder poner el huevo. (¿Qué? Eso tenía todo el sentido del mundo.)
2. Equípate
¿Estás listo? ¡Vale, ya tienes todo lo que necesitas! Lo más probable es que ya tengas unos pantalones o pantalones cortos elásticos y una camiseta o camiseta sin mangas adecuada. No dejes que la falta de una ropa especial de yoga sea un impedimento. Los estudios de yoga y los gimnasios tienen todo el equipo que necesitarás para la fase de «salidas sin compromiso» de tu relación.
3. Hagamos un trato
El yoga sigue siendo un misterio si lo miras desde fuera. Es difícil meterte en situaciones en las que no sabes lo que estás haciendo. Así que haz un trato contigo mismo para probar solo una clase, porque después de esa primera clase sabrás mucho más. Sabrás qué te ha gustado y qué no (menos charla y más sudor, por ejemplo), y eso te dará una idea de por dónde seguir en la segunda clase. Aunque te haya costado mucho aguantarla hasta el final, ¿te has sentido mejor después? ¿Más ligero, con la mente más despejada, más feliz, quizá? ¡Acabas de probar la magia!

4. Prueba el Rainbow
Si no has saboreado la magia, no renuncies al yoga todavía. Hay tantos estilos, clases, estudios y profesores diferentes que quizá aún puedas encontrar el yoga de tus sueños. Dale unas cuantas clases más, llama a un amigo (mira más abajo) y quizá alguna de ellas te encaje. Si no, al menos lo has intentado de verdad. No podemos ganarnos los corazones y las mentes de todo el mundo, solo de las personas más sensibles, inteligentes y bonitas.
5. Llama a un amigo
Sé que tienes un amigo que practica yoga. Probablemente te vuelva loco todo el rato hablando de lo increíble que es. Hazle el día a esa persona pidiéndole que te recomiende una clase o, mejor aún, que te lleve a clase con él o ella. La gente del yoga tiene opiniones muy claras sobre qué clases merecen tu tiempo. Escúchales, porque encontrar un profesor que te guste es una de las claves para convertirte en un asiduo del yoga. Recibir una recomendación de alguien que conoces ayuda mucho.
Y quizás lo más importante: recuerda que todo el mundo que practica yoga fue principiante en su día. La mayoría de las clases de yoga son lugares encantadores y acogedores. Si de verdad quieres ver cómo se le ilumina la cara a una profesora de yoga, dile que es tu primera clase. El yoga te espera porque queremos compartir los beneficios que experimentamos con todos nuestros amigos. Lo único que tienes que hacer es cruzar la puerta.
Con cariño,
Liv x
P.D.: ¡Echa un vistazo a nuestra Guía para principiantes para descubrir aún más consejos para los que acabáis de empezar!
