Tanto si viajas por trabajo como por placer, resulta complicado mantener las rutinas de yoga que te hacen sentir bien en casa cuando estás de viaje. No pasa nada si te saltas una clase cuando te vas un fin de semana de vez en cuando, pero si estás fuera más tiempo, tu cuerpo empezará a echar de menos el yoga.
Incluir un rato para practicar en tu itinerario es la forma ideal de tomarte un respiro de todos los estímulos externos que traen consigo los nuevos entornos y de resetear tu cuerpo y tu mente para que puedas disfrutar al máximo de tu viaje.
¿Por negocios o por placer?
El mejor tipo de yoga que puedes practicar depende en gran medida de cómo pases tus días.
Viajes de trabajo: Si estás sentado en una sala de conferencias o en reuniones, intenta hacer unos estiramientos antes para soltar un poco la tensión. Cuando estés cansado de socializar y necesites tiempo para asimilar lo que has aprendido, escápate a una clase por la tarde para cambiar de aires y relajarte. Los que viajan por trabajo suelen sentir que no tienen oportunidad de conocer bien las ciudades que visitan; una clase de yoga local puede cambiar eso.
Viajes por placer: Si eres un turista con una agenda apretada, estira la espalda y los hombros doloridos por la mañana y, al final del día, descansa los pies cansados con la postura de «piernas en la pared». Cuando explores una nueva ciudad a un ritmo más pausado, incluye una clase de yoga en tu agenda entre el café de la mañana y las compras de la tarde.
Consejos para practicar «como en casa»
A veces tiene sentido practicar por tu cuenta en el hotel o dondequiera que te alojes.
1. Llévate tu esterilla para facilitar la práctica en solitario
Si ya tienes una rutina de práctica en casa, mantén el hábito desenrollando tu esterilla en la habitación del hotel, en el balcón o junto a la piscina en una terraza rodeada de vegetación tropical (¡qué vida tan dura!). Llévate tu propia esterilla de viaje ligera, ropa elástica y tu método de práctica habitual. Si has estado sentado en un coche o en un avión durante muchas horas, los estiramientos de isquiotibiales y los de apertura de cadera te sentarán de maravilla.
2. Muévete por la mañana para combatir el jet lag
Cuando estés luchando contra el jet lag, muévete por la mañana para indicarle a tu cuerpo que es hora de empezar el día. Si puedes, sal al aire libre a tomar el sol para ayudar a que tus ritmos circadianos se adapten a la nueva zona horaria. Recorrer una gran distancia en un tiempo relativamente corto puede hacerte sentir inquieto y desorientado. Las posturas de pie y sentadas que te conectan con el suelo te ayudan a recuperar el equilibrio.
3. Llévate clases en vídeo
Si eres nuevo en la práctica en casa, puede que te resulte útil seguir clases en vídeo. Hay un montón de recursos online y aplicaciones que te permiten llevar contigo clases geniales allá donde vayas. Intenta descargar lo que necesites con antelación por si la conexión a Internet es inestable o cara.
4. Incluso una práctica breve ayuda
Aunque solo tengas 10 o 20 minutos, merece la pena subirte a la esterilla para no perder el ritmo de tu práctica. Viajar puede ser agotador tanto física como mentalmente, así que tienes que cuidarte durante el trayecto. Sin embargo, recuerda dar prioridad a las experiencias únicas que te ofrece tu viaje. Mantén tus planes flexibles para poder aprovechar cada oportunidad de ver o hacer algo nuevo.

Consejos de asanas locales
Cuando tengas más tiempo, apuntarte a clases en un estudio de yoga del barrio es una forma divertida de conocer cómo viven los lugareños. También es fascinante ver cómo varía la enseñanza del yoga en diferentes partes del mundo. Si te sientes cómodo con los nombres sánscritos de las posturas o ya tienes una práctica bastante consolidada, quizá te apetezca incluso probar clases en otro idioma.
1. Busca estudios de yoga en tu destino
Intenta buscar estudios de yoga cerca de donde te alojes antes de ir, para saber cuándo son las clases y más o menos cómo llegar. Si eres activo en las redes sociales, pide recomendaciones y tus amigos del yoga estarán encantados de decirte cuáles son sus estudios favoritos, sea cual sea tu destino.
2. Sé sociable
Los estudios de yoga también son lugares estupendos para conocer a gente agradable que estará encantada de compartir consejos sobre restaurantes poco conocidos, playas secretas, los mejores batidos y otra información privilegiada que llevará tu experiencia más allá de los lugares turísticos. En los viajes más memorables, puedes hacerte una idea de cómo es la vida en otro lugar, lo que refuerza la sensación de que todos estamos conectados.
Consejos para el equipaje de mano
1. Pantalones de yoga todo el tiempo
Viaja con tu ropa de yoga puesta y así no tendrás que meterla en la maleta. De todos modos, la ropa suave y elástica es la más cómoda para los vuelos de larga distancia.
2. Mete lo imprescindible en la bolsa de la esterilla
Llévate la bolsa de la esterilla de yoga con algunos artículos imprescindibles (ropa interior de repuesto, cepillo de dientes) metidos dentro, por si se retrasa el equipaje facturado.
